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martes, 12 de abril de 2016

Oye consejo pa´que llegues a viejo "Lucho", NO DESVIES EL BRUNO NI NINGUNO


Redacción, @notiwayuu

Con policías y cierre de las puertas de Corpoguajira se manifestó marcha pacífica por defensa del Arroyo Bruno desde la ciudad de Riohacha.

Atendiendo el llamado de un grupo de ciudadanos de La Capital de La Guajira – Riohacha, quienes venían manifestando su inconformidad por la decisión de la desviación del Arroyo Bruno, convocó la atención de diversas organizaciones más que hicieron participe de este llamado desde las 7 de la mañana en la Plaza Padilla, lugar de concentración que dio partida a una caminata hasta las oficinas de Corpoguajira, entidad directamente implicada en el caso debido a la emisión y aprobación de las licencias y permisos que requería la empresa minera para lograr su propósito, el cual es considerado por los guajiros en general como una arbitrariedad teniendo en cuenta las características áridas del departamento.

“Óyeme bien Lucho, tienes que oír consejos pa´ que llegues a viejo, porque con tus decisiones pareces es un empleado del Cerrejón, esa es la pura verdad” – Esto recalcó en las puertas de Corpoguajira La Autoridad tradicional José Vicente Cotes refiriéndose al Director de Corpoguajira Luis Manuel Medina, de quien también expresó su descontento al ver que la marcha pacífica fue recibida con cierre de las puertas  y cercado policial para sesgar la manifestación, que finalmente decidió dejar como gesto simbólico las pancartas que dan cuenta de la preocupación creciente.


La marcha que fue convocada por reconocidas personalidades del Pueblo Wayuu como Estercilia Simanca, además del acompañamiento de diversas organizaciones provenientes de diferentes partes del Territorio Wayuu tanto de Colombia como de Venezuela, entre ellas: Fuerza de Mujeres Wayuu, Red de Comunicaciones del Pueblo Wayuu, Organización Yanama, Fundación Wayaakua, así como también se contó con delegados de CINEP y Censat en calidad de veeduría y acompañamiento.


Finalmente las conclusiones giraron alrededor de hacer un llamado a la sociedad guajira en general, así como también a Colombia y el mundo entero a continuar con sus manifestaciones de rechazo por la desviación del Bruno, sobre lo cual Misael Socarras, líder Wayuu recalcaba – “Es hora de que el Pueblo Guajiro se haga respetar, haciendo respetar todos nuestros cuerpos de agua; no podemos permitirle a esta empresa este asesinato a nuestro arroyo Bruno porque con el estamos condenando a más niños y niñas wayuu a la muerte”, haciendo referencia acerca de lo importante que es para las comunidades que los ríos corran libres por sus tierras para garantizar el bienestar de las comunidades.


lunes, 11 de abril de 2016

Arroyo Bruno, un niño más que Cerrejón quiere asesinar

Fotografía tomada el 9 de Abril de 2016 - Autorizada para su publicación por Autoridades Tradicionales y Comunidad en general.
Por, Miguel Iván Ramírez Boscán
Cuando la intención del Cerrejón era desviar el río Ranchería, descubrí de voz de varias y varios abuelos Wayuu, que ese cuerpo de agua no era tan solo un río, sino que por el contrario, es un ser poderoso en el que habita un alma muy fuerte, la de “Perakanawa” – uno de nuestros abuelos espirituales–. Se ha dicho que por medio de sueños, Perakanawa se ha manifestado para recordarnos de sus estrechos lazos de sangre con “Wounmainkat – Nuestra Madre Tierra” y en esos mismos sueños,  él y ella han revelado sus sentimientos de tristeza porque nosotros, sus hijos, no estamos haciendo mayor cosa por impedir que sigan extirpando a "Mushaisha" de sus entrañas, quien representa, a una parte de los órganos de la Tierra, o lo que el “alijuna – no wayuu” ha llamado carbón, ese mismo carbón que parece una simple piedra, pero que ha obsesionado al Cerrejón hasta enfermar al punto de la muerte a estos tres preciosos y valiosos espíritus de nuestra Cosmovisión Wayuu.  De la tranquilidad conjunta de PerakanawaMushaisha y Wounmainkat, depende en gran parte que nos visite “Juya– nuestro padre de la lluvia”,  y evidentemente, vulnerar uno tras otro estos espíritus, ha repercutido al punto  de enfermar también nuestros propios espíritus, los cuales sufren de una enfermedad llamada indiferencia, que nos desprovee de razón y sentimiento hasta impedirnos pensar en la forma de detener el  asesinato de nuestros ancestros.
Siendo el Ranchería – Perakanawa, mi abuelo espiritual, el río de mayor caudal en nuestro territorio, puedo interpretar entonces que “El Arroyo Bruno” es su nieto, es decir que, El Bruno es un niño, un niño de la edad de los más de 5000 niños que han muerto por desnutrición en La Guajira.   Es El Bruno entonces, un niño más al que quieren desgarrarle el vientre para que no se pueda alimentar más, para que los árboles no lo visiten, para que no se vista de piedras, para que no se unte de arena o del agua que alimenta su curso, o del espíritu de nuestras visitas que le hacen saber que, como todo niño, requiere de un afecto sublime y que debemos estar dispuestos a darle, algo muy superior al amor, algo como lo que solo se le da a los niños, porque eso es El Bruno, un niño más que el Cerrejón quiere matar de desnutrición.
Ya he escrito varias veces y de hecho, incluso he dicho en ocasiones sentirme cansado de hacerlo, porque nada trasciende, a nada le prestan atención. Sin embargo algo me movió hoy para sacar estas conclusiones que han logrado incluso entumecer mis ojos produciendo lágrimas, gotitas de agua que quiero regalarte Niño Bruno, para que sepas que por lo menos hay alguien a quien le duele lo que te quieren hacer.
Son  cientos de voces a las que he escuchado decir: “Que vaina con ese Cerrejón” – expresión que acompañan con un recoger de los labios como expresando – “… ya no hay nada que hacer”…  porque qué fácil es estar enfermo del espíritu y no decir ni hacer nada, porque desde los cascos urbanos parece que creyéramos que el agua viene es de la llave, de los carro tanques o de los burritos, evidenciando una enfermedad tan grave que raya en demencia social colectiva, la misma que nos sumerge cada vez más en una crisis humanitaria que no está solo en nuestras rancherías, sino que ya está en nuestros barrios y pronto tocará a todas y a todos, porque la realidad es la que le escuché decir a un primo hace poco: “el problema radica es en que en La Guajira no hemos entendido que aquí no hay agua pa’ tanta gente”, y menos para empresas que se consumen más de la mitad de la que nos consumimos todos los guajiros a diario; pero a diario también me pregunto: ¿No vamos a hacer nada la gente que le debemos tanto a La Guajira?
Yo no escribo por vocación, lo hago por motivación, o como en este caso, por desmotivación.  Hoy escribo desmotivado por la gente que toma decisiones por nosotros, como el ANLA – La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, quien acompañada de la mano de Corpoguajira,  han dado vía libre para que sin escrúpulo alguno, El  Cerrejón se burle en nuestra casa. A estos  tres,  nada más tengo por expresarles que producen una degradante tristeza, que su decisión es irresponsable, que no habrá nada que puedan reemplazar y que quedarán en la historia como los que han asesinado al Niño Bruno.
Qué fácil es firmar papeles detrás de un escritorio, bañarse 2 veces al día, comerse las 3 comidas con sus respectivos refrigerios, moverse por nuestras tierras tomándose fotos para resaltar su degradante labor en la que aplauden a cambio de dinero el falso progreso que nos han vendido para La Guajira y que hoy contrasta con el resonar mediático de nuestros niños muriendo de física y pura hambre, hambre que desatarán aún más asesinando al Niño Bruno.
Me resisto a pensar que ya no se verán a las niñas y los niños jugando piedrita en tus riveras,  o que ya no habrán más sapos nadando en contra de tu cauce, o que ya no brotaran wayunkerras de tus barriales,  o que ya no beberán de tu agua fresca, los burros, los chivos, los tigrillos y las aves…   me resisto a solo imaginar que ya no refrescaras nuestras vidas, que no podremos chapotear en tus aguas, que no fluirás para ir de la mano con tu abuelo El Ranchería…  Pueda que en sus conciencias siga viva la idea de asesinarte, pero quiero que sepas Arroyo Bruno, que aún tenemos ganas de luchar por tu vida porque eres el Niño espiritual más grande que nuestro territorio haya concebido, porque eres tu y solo tu, el Arroyo Bruno.

@MiguelWayuu - @NotiWayuu

“Bolero” y “Moscas”: la danza de la corrupción en La Guajira


El vocablo popular se ha fortalecido en Venezuela, se  ha posicionado en el argot común para referirse a los delitos o acciones de la ciudadanía que evade los  controles aplicados por el Estado para la supervivencia, porque  queda claro que hay un alto grado de corrupción.

Por; Olimpia Palmar
Miembro de la Red de Comunicación
del pueblo Wayuu Putchimaajana
Yanaidys16@gmail.com/ @Olimpia_Palmar 

Para la gente la acción de buscar alimentos en un supermercado se ha convertido en “bachaqueo”, homónimo de la faena que realizan los bachacos (especie de hormiga) para recolectar sus  alimentos.

Para el Gobierno el “bachaqueo” significa ir a comprar productos a precio y expendio regulado y viajar a Colombia para su reventa, lo que implicaría el delito de contrabando de extracción.

El termino se ha naturalizado, tanto por su frecuente uso en boca de los voceros del Gobierno, ya no se distingue quienes compran para su casa y quienes para el acto ilícito. En tal sentido, las comunidades indígenas que habitan la frontera, aunque con idiomas propios también reproducen términos.

El vocablo popular se ha fortalecido en Venezuela, se  ha posicionado en el argot común para referirse a los delitos o acciones de la ciudadanía que evade los  controles aplicados por el Estado para la supervivencia, porque  queda claro que hay un alto grado de corrupción.

El Municipio  Guajira al norte del Estado Zulia  es custodiada por ocho puntos de control del Ejército Nacional Bolivariano (ENB) y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), dos más bajo tutela del Cuerpo Policial Bolivariano del Estado Zulia (CPBEZ), uno por la Policía Municipal Guajira y otro más por el Cuerpo de Investigaciones Científicas,  Penales y Criminalística  (CICPC)

El argumento para tantas restricciones: la ubicación geográfica,  los lindes fronterizos con la tierra colombiana del Departamento de La Guajira ha desarrollado una habilidad única para entender y aplicar nuevas definiciones en la llamada “Frontera de Paz”.


Cabe destacar que desde septiembre pasado se mantiene cerrado el paso ente ambos países en el sector de “Paraguachon”, por mandato presidencial de Nicolás Maduro, jefe del Estado venezolano. A continuación un glosario de los términos utilizados:

El punto: encabeza la lista del diccionario de la corrupción. Se refiere a una pimpina de 25 litros de gasolina. Cabe destacar que el referente es de uso común por la población quién se ve obligado a comprar combustible fuera de la única estación de servicio que existe en la zona y la cual regula la venta con chip de gasolina.

La maraña o matraca: es la cuota (dinero) entregada a los efectivos militares para que no incaute el cargamento de contrabando. El  gobernador del Zulia, Francisco Arias Cárdenas, acuñó el término en un acto militar el pasado 4 de febrero cuando  se refirió al negocio que se ha establecido por los puntos de control en la zona.

El monto a pagar depende de la cantidad de mercancía y oscila entre 200 a 2 millones de bolívares fuertes.

Tumbe: si el proceso de negociación no se da, es decir, si no se da la maraña, entonces se incurre en un “tumbe”, que se traduce en el decomiso del cargamento a contrabandear.

Bolero: persona que se encarga del cobro de la “matraca”. Camuflajeado con el aspecto de vendedor informal, utiliza una mochila wayuu o bolso cruzado y se ubica en las cercanías del punto. Su función es recibir el dinero exigido a los contrabandistas o transeúntes por los cuerpos de seguridad, definición que dista del género musical.

Moscas: son los encargados de concretar el acuerdo sin novedades que alerten o alteren el orden público.

Para conocer estos términos y ver su aplicabilidad no se necesita hacer una aventura, infiltrarte o esperar a que caiga la noche; viajar en un carro por puesto es suficiente. Viajar sin equipaje, paquetes o bolsas te convierte en un pasajero predilecto.

Durante el viaje en los vehículos con asientos desgastados,  el olor a gasolina y el vallenato a todo volumen, se escuchan las anécdotas de los choferes y pasajeros, frases como “aumentaron la maraña” o “dáselo al bolero” se vuelve normal al cruzar el puente sobre el río Limón o cualquier punto de control apostados en la troncal del caribe ruta que comunica a Venezuela con Colombia.


Es común que la señora que viene al lado le diga al conductor “arregla vos”, mientras que el maletero está abarrotado de productos y mercancía cuyo destino, muchas veces, no es Colombia, o tal vez sí.

En el recorrido de los  100  kilómetros que existe entre Maracaibo y la  población de Paraguaipoa es común ver camiones con cargamento de alimentos para atender en teoría  a la Guajira éstos reciben una firma aval de la Sala Situacional ubicada en el puente Rio Limón y conformada por autoridades nacionales a través del Ministerio de Pueblos Indígenas,  la secretaria de la Gobernación del Estado Zulia y Alcaldía de la Guajira y representantes militares , este sello le permite el libre tránsito con sus cargamentos porque  cumplen con las normativas estipuladas por la Superintendencia Nacional de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas (Sada), para atender el déficit de alimentos.


Entre términos y palabritas, anuncios y protocolos,  medidas y controles el contrabando de combustible y alimentos circula a diario por la Guajira entre su carga evidencia la corrupción y complicidad de quienes deben proteger la economía nacional y a su paso deja entre la población wayuu indignación y miseria.

lunes, 4 de abril de 2016

Escuela de Derechos Humanos caminó las dunas de Nazareth – Alta Guajira


Redacción, @notiwayuu

Luego de más de 12 horas de camino desde Barrancas hasta la comunidad de Walaapü, más conocida como Santa Cruz en el Corregimiento de Nazareth – Alta Guajira, las mujeres indígenas, afrodescendientes y campesinas que hacen parte de este proceso en su etapa inicial del presente año, realizaron sus jornadas de trabajo bajo la sombra de las enramadas que cobijó los saberes tanto propios como los que se busca impartir en el marco de la escuela de Derechos Humanos como lo son por ejemplo el Convenio 169 de la OIT, Derecho Internacional Humanitario, Resoluciones de Naciones Unidas y La CEDAW.

“Desde hace muchos años ha sido para nosotros un sueño visitar comunidades de La Alta Guajira, es allí donde se encuentra gran parte de nuestra historia y por ende es desde allí donde debemos empezar a cambiarla teniendo en cuenta todas las calamidades que estamos afrontando como pueblo, es por esto nuestro accionar político – organizativo y comunitario de visitar Nazaret” – Comenta Deris Paz, Mujer Wayuu que hace parte de Fuerza de Mujeres Wayuu, organización que viene promoviendo esta propuesta en conjunto con la organización Española IPES ELKARTEA, con el apoyo del Ayuntamiento de Pamplona y  Fundación Caja Navarra.


Adalys Ruiz – Mujer afro residente en Riohacha, resaltó – “… es importante que estos procesos se den en medio del intercambio intercultural, en la medida que todos conozcamos un poco acerca de lo que piensa el otro, vamos generando una sociedad de paz”, siendo este un pensamiento en el cual la comunidad anfitriona en acompañamiento de su líder como lo es Carlina Sapuana, quien hizo énfasis en recalcar también, debido a que mencionaban que este tipo de procesos por lo general no se realizan en Territorio Wayuu de La Alta Guajira.



Mujeres Kankuamas, Wiwa, Mokaná, Campesinas, Afro y Wayuu recorrieron dunas, playas y senderos de cactus, escucharon las aves, se resguardaron en los trupillos y tomaron de la poca agua que llega a Nazaret, todo esto con la fuerte convicción de construir alianzas entre pueblos que contribuyan con la paz que en el corazón de las mujeres empieza a tejerse de mejor manera.


 
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